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Trump’s Puerto Rican Tragedy / La Tragedia de Trump con Puerto Rico

06.05.2018
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Puerto Rico, a tragedy that continues to unfold

The latest information on the natural disaster that struck our Puerto Rican community members a few months ago reveals the sad conditions of inequality that prevail in the island.

New data reveals that the Trump administration disregarded the needs of Puerto Ricans following Hurricane Maria. The lack of aid and support raises questions about whether Puerto Ricans are receiving the equal treatment due to them as American citizens.

A recent study published by the Harvard School of Public Health, published the New England Journal of Medicine reveals a drastically higher estimated mortality rate following the aftermath of Hurricane Maria than what the Trump administration has publicized.

Harvard estimates that over 4,600 Puerto Ricans died following Hurricane Maria’s destruction. This represents an approximate of 14.3 victims for every 100,000 inhabitants. The last official number provided by authorities was 64 total casualties.

The Harvard estimated death toll is 70 times greater, which clearly shows that officials on the island stopped publicizing mortality data related to Hurricane Maria.

The study estimates that a great part of the deaths were not directly related to the natural disaster, but included deaths from a collapsed infrastructure, basic services operating at their minimum capacity due to the destruction of the electric network, and a general lack of assistance. In conclusion, the mortality rate of the island increased 62% in comparison with 2016.

This Administration was careless in their approach to Puerto Rico’s natural disaster both immediately following the hurricane as it took two weeks for Donald Trump to visit the island (demonstrating his “support” by throwing paper towel rolls to the people who attended), and afterward when the Administration created a false narrative about Puerto Ricans’ situation: the human tragedy was devalued through the presentation of “alternative” data.

All the while, Trump maintained that Hurricane Maria had been met with extraordinary effectivity.

The dismal aid from the Federal Emergency Management Agency

On the other hand, the Federal Emergency Management Agency (FEMA) emergencies situations such as natural disasters, however, the aid that Puerto Rico received was poor compared to other emergencies.

For example, FEMA approved 141.8 million dollars in aid for Texas nine days after Harvey struck. Conversely, Puerto Rico received only 6 million after the same number of days. Six days after hurricane Harvey, 73 helicopters mobilized towards Houston. In Puerto Rico, it took three weeks for 70 helicopters to have arrived.

The comparison highlights the Trump administration’s pattern of disdain and neglect towards non-white American communities.

The true face of Trump before Puerto Rico

Trump’s policies treat Puerto Ricans as foreigners in their own territory, denying them their roles as American citizens. Trump has generated an atmosphere of first and second class citizens, defined by race or heritage. We deserve better, but Puerto Ricans especially deserve equal treatment and equal assistance.

The island of Puerto Rico does not have a representativeness in the Congress since it is a Commonwealth of the United States. Currently, Puerto Rico, led by its governor, Ricardo Roselló, is campaigning to add the island as an American state, seeking to add 2 senators and 7 congressmen or congresswomen to our pot of representatives. Meanwhile, with the midterm elections being so close, the Puerto Ricans voting in the mainland will support the Congressmen or Congresswomen who are on their people’s side.

As a Latin community, we must recognize the cultural traits that unite us to our Puerto Rican brothers and sisters and ask for an equal treatment for them. It is time to act collectively as Latinos and vote for the Congressmen or Congresswomen that support the demands and needs of our entire community.

 

Puerto Rico, una tragedia que continúa siendo realidad

Información de último momento sobre el desastre natural al que se enfrentaron nuestros hermanos puertorriqueños hace unos meses, revela la triste condición de desigualdad que impera en la isla.

Con los nuevos datos se confirma que las acciones de la Administración Trump en el respaldo y ayuda a los puertorriqueños ante la tragedia, dejó mucho que desear y pone entre dicho el trato igualitario que se supone debería tener la federación con todos los ciudadanos de la unión americana.

Un reciente estudio de la escuela de salud pública de Harvard publicado en la revista científica de The New England Journal of Medicine, presentó una nueva cifra de mortalidad tras el devastador huracán María que azotó a la isla de Puerto Rico en septiembre del año pasado.

La cifra menciona un total de más de 4,600 muertos, lo que representa un aproximado de 14.3 difuntos por cada 100,000 habitantes. La última cifra oficial presentada fue de 64 personas fallecidas en total.

Esta es una cifra diversa a la presentada hace unos meses por el gobierno puertorriqueño, ¡70 veces mayor!, lo que demuestra claramente que el ejecutivo de la isla desde diciembre de 2017, detuvo la publicación de datos de muerte por el huracán María.

El estudio estima que gran parte de las muertes no tuvo una relación directa al desastre natural, siendo la afectación principal el colapso de infraestructura en carreteras y el hecho de que los servicios básicos funcionaran a su mínima capacidad debido a la destrucción de una gran parte de la red eléctrica. En conclusión, la tasa de mortalidad de la isla aumentó en un 62% en comparación con el año 2016.

Ante este desastre y el increíble número de muertes resultantes, se puede concluir que gran parte de la culpa se debe a que existe una Administración verdaderamente deshumanizada, y para muestra basta un botón: tras el huracán María, Donald Trump se presentó 2 semanas pasada la tragedia. El hecho de que Trump haya sido participe de minimizar las cifras de las muertes por el huracán María, abona a su narrativa de posverdad, en donde desvalora la tragedia humana mediante la presentación de sus datos “alternativos”.

No sólo eso, decidió demostrar su “ayuda” hacia la isla aventando rollos de toallas de cocina a la gente que asistió en busca de una solución a la catástrofe que había ocurrido.

Trump mantuvo su postura mencionando que el desastre se atendió con una extraordinaria efectividad.

La deficiente ayuda de la Agencia Federal para Fondos de Emergencia

Por otro lado, la Agencia Federal para Fondos de Emergencia (FEMA, por sus siglas en inglés) se encarga de las acciones para atender las emergencias como los desastre naturales, sin embargo, la ayuda que obtuvo Puerto Rico comparada con otras emergencias fue deficiente.

Por ejemplo, la FEMA aprobó 141.8 millones de dólares de asistencia para Texas tras pasar nueve días de la tormenta Harvey, en cambio, Puerto Rico recibió sólo 6 millones tras el mismo número de días.

Tras seis días del huracán Harvey se movilizaron 73 helicópteros hacia Houston. En Puerto Rico al pasar tres semanas habían llegado 70 helicópteros.

La comparación resalta la narrativa de la administración Trump en cuestión de atención para los desastres y su discurso discriminatorio hacia las comunidades americanas no blancas.

La verdadera cara de Trump ante Puerto Rico

Las políticas de Trump tratan a los puertorriqueños como extranjeros en su propio territorio, negándoles su carácter de ciudadanos estadounidenses en la práctica, lo que genera una atmósfera de segregación entre ciudadanos de primera y de segunda ante el poder central.

La isla de Puerto Rico no cuenta con representatividad en el Congreso, debido a ser un Estado Libre Asociado a Estados Unidos. Actualmente, Puerto Rico encabezado por su gobernador, Ricardo Roselló, presentó una campaña para anexar a la isla como estado americano buscando situar a 2 senadores y 7 congresistas. Con las elecciones intermedias tan cercanas el pueblo puertorriqueño apoyará a congresistas que estén de lado de su pueblo.

Como comunidad latina debemos reconocer los rasgos culturales que nos unen a nuestros hermanos puertorriqueños y pedir un trato igualitario para ellos. Es momento de actuar colectivamente como latinos y votar por los congresistas que respalden nuestras demandas y necesidades.