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Trump’s position on plastic contamination / Trump ante la contaminación por plástico

06.29.2018
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Trump and plastic contamination 

The production and consumption of plastic, one of the most
harmful waste that affects the oceans of our entire planet, has become a global concern. Plastic contamination of the ocean was the central theme of the UN during the  World Environment Day on June 5.

While the whole world agrees on the urgent need to do something to counteract the
environmental damage caused by plastic, Donald Trump decided to be absent from several
agreements in this matter, undertaken by the most industrialized powers in the world at the G7
summit.
During the last meeting, the so-called “G7 Ocean Plastics Charter” was developed in order to
take action on this type of pollution. The measure plans to limit the use of disposable plastics
and advance to a greater production of recyclable plastics.
However, Donald Trump did not sign the G7 Charter on Plastic, leaving the Summit to take a
flight to Singapore, reaffirming once again his position on one of the most risky environmental
problems.
The Trump administration decided not to participate in the G7 Charter on Plastic on the grounds that the preservation of the environment means to “grant an economic advantage to their competitors”.
According to statistics, every year, more than 400 million tons of plastics are produced in the
world; only a fifth of the total plastic production is recycled. The United States recycles only
10% of the plastics they use, as well as being the country that throws out the most plasticized
packaging per capita.
According to a study published by Science magazine, the United States is ranked 20th in the
largest economies that cause plastic pollution in the oceans due to its poor management per
year. As with the issue of climate change, the US contributes more than other major developed
economies.
On the other hand, the Trump administration, reaffirming its denying narrative, recently
revoked the National Oceans Policy implemented in 2010 by former president Obama, calling it
bureaucratic. This is in addition to the fact that a year ago, in June 2017, Donald Trump announced the
withdrawal of the United States from the Paris Climate Agreement, an agreement endorsed by
the entire planet, except Nicaragua and Syria. Since then, Trump has reinforced his position
against climate change and in favor of the use of all types of energy, including fossil fuels.

But everything is not lost, cities like Washington, D.C and Seattle have taken their own measures like banning polystyrene containers. In California, Hawaii, Boston and Austin, single-use plastic bags have been banned; however, all the regulations in the country are reduced to state or local laws.
California and the Latino community supporting the environment
California was the first state of the American Union to implement a rule to prohibit single use
bags in 2015, and for the year 2016 they were prohibited in any establishment. The law,
distributed a support fund of 2 million dollars in loans for the companies that manufacture
plastic bags.
According to the state agency CalRecycle, only 3% of bags were recycled out of 13 million that
were used, adding an expense for the government, citizens and municipalities of tens of
thousands of dollars in cleaning and recycling. California is the most innovative state in
environmental matters, and it is no coincidence, since a large part of its population is Latino,
which is one of the communities that is more interested in the preservation of the
environment.
We can thus conclude that the current administration ignores international concerns  in
environmental aspects and is not open to dialogue. Despite the scientific evidences that are
shown with the contamination by plastics, Trump ignores and reduces these concerns.
Unlike global warming, the amount of plastic in the world’s oceans is directly measureable and
obvious in its origins; ourselves. We urgently need to raise awareness and demand concrete policies prohibiting single-use plastics. The only way to stop the omission by the government in turn, is to elect representatives who truly promote actions to reduce plastic pollution and who take into account the international recommendations and scientific evidences that have been issued so far.
¡It’s time to go out and vote for a clean and healthy environment for everyone!

Sobre la postura de Trump ante la contaminación por plástico

Una preocupación mundial evidente es la producción y consumo de plástico, uno de los residuos más nocivos que afecta en mayor medida a los océanos de todo el planeta. No por nada este fue el tema central de la ONU para comemorar el Día Mundial del Medio Ambiente el pasado 5 de junio.

Mientras el mundo entero consensa en que urge hacer algo para contrarrestar el daño ambiental causado por el plástico, Donald Trump decidió ausentarse de varios acuerdos en este rubro, alcanzados entre las potencias más industrializadas del mundo en la cumbre del G7.

Durante el pasado encuentro, se logró elaborar la denominada “Carta de Plásticos Oceánicos del G7” para tomar acción en este tipo de contaminación. La medida planea limitar el uso de plásticos desechables y avanzar a una mayor producción de plásticos reciclables.

Sin embargo, Donald Trump no firmó la Carta del G7 sobre el Plástico, abandonando la Cumbre para tomar un vuelo a Singapur, reafirmando una vez más su postura ante uno de los problemas ambientales de mayor riesgo.

Aún y cuando organizaciones ambientales no ven la solución con lo planteado en el acuerdo, éste es un primer paso para tratar un tema de trascendencia internacional, pero la administración Trump, decidió no ser participe de estas acciones justificando que la preservación del entorno ambiental significa “otorgar una ventaja económica a sus competidores”.

Según las estadísticas, cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico en el mundo; sólo una quinta parte de la producción total de plástico se recicla. Estados Unidos recicla sólo el 10% de los plásticos que utiliza, además de ser el país que más empaquetado plastificado per cápita desecha.

De acuerdo a un estudio publicado por la revista Science, Estados Unidos ocupa el puesto 20 en las mayores economías causantes de la contaminación de plástico en los océanos por su mal manejo al año. Al igual que con el tema del cambio climático, EUA contribuye más que otras economías desarrolladas importantes.

Por otro lado, la administración Trump, reafirmando su narrativa negacionista, recientemente revocó la Política Nacional de los Océanos implementada en 2010 por el expresidente Obama catalogándola de burocrática.

Lo anterior se suma a que hace un año, en junio de 2017, Donald Trump anunció la retirada de Estados Unidos del Acuerdo Climático de París, un acuerdo refrendado por todo el planeta, excepto Nicaragua y Siria. Desde entonces, Trump ha reforzado su postura en contra del cambio climático y a favor del uso de energías de todo tipo, incluidas las provenientes de combustibles fósiles.

Pero no todo está perdido, ciudades como Washington, D.C y Seattle han prohibido los contenedores de poliestireno.  En California, Hawái, Boston y Austin, se han prohibido las bolsas de plástico de un solo uso; sin embargo, todas las regulaciones en la unión americana se reducen a leyes de nivel estatal o local.

California y la comunidad latina apoyando al medio ambiente

California fue el primer estado de la Unión Americana en implementar una norma para prohibir las bolsas de un solo uso en el año 2015, y para el año 2016 se prohibieron en cualquier establecimiento.  La ley, distribuyó un fondo de apoyo de 2 millones de dólares en préstamos para las empresas fabricantes de bolsas de plásticos.

De acuerdo a la agencia estatal CalRecycle, solo el 3% de bolsas se reciclaban de 13 millones que se utilizaban, teniendo un gasto para el gobierno, ciudadanos y municipios de decenas de miles de dólares en limpieza y reciclaje. California es el estado con mayor vanguardia en materia ambiental, y no es casualidad, pues una gran parte de su población es latina, siendo una de las comunidades más interesadas en la preservación del ambiente.

Podemos así concluir que la actual administración ignora las consideraciones internacionales en aspectos ambientales y no está abierta al diálogo.  A pesar de las evidencias científicas que se muestran con la contaminación por plásticos, Trump ignora y reduce estas consideraciones.

A diferencia del calentamiento global, la cantidad de plástico en los océanos del mundo es directamente medible y obvia en sus orígenes; es un hecho innegable el daño que el plástico causa en al ambiente. Necesitamos tomar conciencia y exigir urgentemente políticas concretas de prohibición de los plásticos de un solo uso.

La única forma de frenar la omisión por parte del gobierno en turno, es elegiendo a representantes que verdaderamente promuevan acciones para reducir la contaminación por plástico y tomen en cuenta las recomendaciones internacionales y evidencias científicas que se han emitido hasta el momento.

¡Es hora de salir a votar por un ambiente limpio y saludable para todos!