fbpx

The Trade War / La Guerra Comercial

06.17.2018

FOLLOWS IN SPANISH / SEGUIDO EN ESPAÑOL 

By Alicia Contreras

On the trade war in which we all lose

Last week, Trump’s government decided to end the 10 and 25 percent tariff exemption for aluminum and steel products from Mexico, Canada and the European Union.

This caused countries to react with similar measures; leading to the beginning of a commercial war in which the agricultural sector and the Latin American community could be affected.

For Trump, “cheap” imports damage the US industry and cause the loss of employment. He wants to put tariffs on foreign products based on so called “national security” reasons.

Only twice before has a president of the United States used his power (section 232 of the Commercial Expansion Act of 1962) to curb any importation due to “risks to national security”.

Contrary to the reasons given by Trump, the targeted imports have not been damaging to the American economy.  For example, steel and aluminum companies are in good conditions, and from 2016 to 2017, the industries increased their profits by 2 billion dollars.

The Mexican response…is not revenge

On Monday, June 4, the Mexican government published in their Official Gazette a series of products from the US that will have tariffs; more than 200 products from the United States, will have a tariff for imports from 5% to 25%.

The main products to which this measure will apply are pork, cheese, agricultural products such as potatoes, apples and cranberries, as well as steel, aluminum and iron products. Some calculations estimate that his will affect the US economy by 3 billion dollars.

The undersecretary of Foreign Trade of the Ministry of Economy of Mexico, Juan Carlos Baker, said that Mexico’s tariff measures towards the United States “were not revenge”, since -the Mexicans- are entitled to respond to the restrictions of Trump’s government. Baker reaffirmed that if the United States withdraws these measures, “the Mexican government will also remove the tariffs.”

The National Chamber of the Iron and Steel Industry of Mexico (CANACERO), calculated that the tariffs established by the United States represent an impact of US $2,000 million per year for the steel sector in Mexico and demanded Peña Nieto’s government to take reciprocal measures in reprisal.

The possible consequences of a trade war

In the opinion of several economists, this measure enacted by the United States will cause trade to be diverted from the U.S., since it can be expected that the countries affected by its measures will “buy more from each other”. Apart from the economic impact, the decision of the White House erodes the relationship between allies and obstructs the path towards the signing of NAFTA.

The agricultural industry of the United States may be the most affected by this response of the Mexican government to the arbitrary tariffs imposed by the Trump administration. According to the National Council of Pork Producers, Mexico is the largest export market for American pork, where 25% of its production is directed.

Angela Hofmann, director of “Farmers for a Free Trade,” stated that the tariff measures against the United States in response to Trump’s decision will immediately and painfully affect the life of many American farmers.

Most likely, these new tariffs to protect the steel industry will indeed benefit this industry, however, for each job that the steel industry offers, there are 80 jobs in other sectors that will be directly affected by the increase in steel and aluminum prices.

In the long run, this measure will weaken the domestic economy and affect companies that intend to create new jobs, because if steel and aluminum prices increase, companies will have to pay for their raw material for production and will lose resources for the creation of more jobs or for the support of those who already have one.

According to estimates of the United States Department of Labor, a large part of the Latino community is employed in the field of construction, almost 30%. But in second place we find the agricultural industry, in which 23% of Latinos are working.

President Trump seems unwilling to admit that he made a bad decision despite the fact that the whole world makes it clear to him.

Although he thinks that his intentions are the best in wanting to protect the steel industry, he does not realize, or is not interested in understanding, that he is doing great damage to the agricultural industry, as well as to other sectors that depend on steel.

Unfortunately, the ones affected the most by these unilateral decisions will end up being Latinos who are directly employed by the agricultural industry.

As a Latino community, we need a real and effective counterweight in the congress that restrains the type of arbitrary decisions that negatively affect us all much more than what a few can benefit from. That is why on November 6, we must go out and vote together for candidates who  best represents our interests.

_____________________________________________________________________

Por Alicia Contreras

Sobre la guerra comercial en la que todos perdemos

 

La semana pasada el gobierno de Trump decidió terminar la exención de aranceles de 10 y 25 por ciento a los productos de aluminio y acero provenientes de México, Canadá y la Unión Europea.

Esto provocó medidas similares por parte de los países que sufrieron la represalia, lo que dio paso al posible inicio de una guerra comercial en donde el sector agrícola y la comunidad latina estadounidenses podrían resultar afectados.

Para Trump, las importaciones “baratas” dañan la industria estadounidense y provocan la pérdida de empleo. Poner aranceles a productos extranjeros, lo hace escudado en una razón de “seguridad nacional”.

Solo en 2 ocasiones anteriores un presidente de los Estados Unidos había utilizado su poder (sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962) para frenar cualquier importación por “riesgos para la seguridad nacional”.

Sin embargo, contrario a las razones expuestas por Trump, las compañías de acero y aluminio se encuentran en buen estado, ya que de 2016 a 2017, las industrias aumentaron sus ganancias en 2 mil millones de dólares.

La respuesta mexicana… no es venganza

El pasado lunes 4 de junio, el gobierno mexicano publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) una serie de productos provenientes de EU que pagarán aranceles; más de 200 productos provenientes de Estados Unidos, contarán con un arancel para su importación del 5% hasta el 25%.

Los principales productos a los que aplicarán este medida son la carne de puerco, quesos, productos de la industria agrícola como papas, manzanas y arándanos, al igual que productos de acero, aluminio y hierro. Algunos cálculos estiman que esto afectará en 3 mil millones de dólares a la economía estadounidense.

Por su parte, el subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía de México, Juan Carlos Baker, dijo que las medidas arancelarias de México hacia Estados Unidos “no eran venganza”, ya que –los mexicanos- están en el derecho de responder a las restricciones del gobierno de Trump. Baker reiteró que si Estados Unidos retira las medidas, “el gobierno mexicano también quitará los aranceles”.

La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero mexicana (CANACERO), calculó que los aranceles establecidos por Estados Unidos representan para el sector siderúrgico de México un impacto de US$2.000 millones anuales y demandó al gobierno de Peña Nieto que tomara medidas recíprocas en represalia.

 

Las posibles consecuencias de una guerra comercial

En opinión de varios economistas, la medida de Estados Unidos provocará que se desvíe el comercio en contra de Washington, pues puede esperarse que los países afectados por sus medidas se “compren más entre ellos”. Además del impacto económico, la decisión de la Casa Blanca, erosiona la relación entre aliados y dificulta el camino hacia la firma del TCLAN.

La industria agricultora de los Estados Unidos puede resultar de las más afectadas en esta respuesta del gobierno mexicano a los arbitrarios aranceles impuestos por la administración Trump. de acuerdo al Consejo Nacional de Productores de Cerdo, México es el mayor mercado de exportación de cerdo estadounidense, a donde se dirige 25% de su producción.

Respecto al tema, otra opinión importante fue la de Ángela Hofmann, directora de “Granjeros por un Comercio Libre”, quien dijo que las medidas arancelarias contra Estados Unidos en respuesta a la decisión de Trump, afectará de una forma inmediata y dolorosa la vida de muchos granjeros estadounidenses.

Lo más probable es que estos nuevos aranceles para proteger la industria acerera sí beneficien a la misma, sin embargo, por cada empleo que ofrece la industria de acero, hay 80 empleos en otros sectores que se verían directamente afectados por el aumento al precio del acero y del aluminio.

A la larga, esta medida debilitará la economía interna y afectará a empresas que pretendan generar nuevos empleos, porque si aumentan los precios de acero y aluminio las empresas tendrán que costear su materia prima de producción y perderán recursos para la creación de más empleos o el sustento de los que ya tienen.

De acuerdo a estimaciones el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, gran parte de la comunidad latina se emplea en el ámbito de la construcción, casi un 30%. Pero en segundo puesto se emplea en la industria agrícola donde el 23% de los latinos se encuentran laborando.

El presidente Trump parece no querer reconocer que tomó una mala decisión a pesar que el mundo entero se lo haga evidente.

Aunque piense que sus intenciones son las mejores al querer proteger a la industria acerera, no se da cuenta o no le interesa comprender que le está haciendo un gran daño a la industria agrícola, así como a otros sectores dependientes del acero.

Lamentablemente, los más afectados con estas decisiones unilaterales terminarán siendo los latinos que se emplean directamente de la industria agrícola.

Como comunidad latina necesitamos un contrapeso real y efectivo en el congreso que frene este tipo de decisiones arbitrarias que nos afectan a todos mucho más de lo que benefician a pocos. Por eso el próximo 6 de noviembre salgamos a votar en conjunto por la opción que mejor represente nuestros intereses.