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The Need for Paid Family Leave

05.10.2018

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Paid Family and Medical Leaves, an urgent necessity for workers

Have you or any of your family members ever gotten sick, and has this affected your normal work attendance? Aside from having to get better, you’ve either lost pay or had to work hard to recover lost wages. This is only part of the difficulties faced by workers today, because many of them lose considerable amounts of money by not being paid when they are not able to attend work for medical reasons; they have no support.

For years during the struggle for labor rights, a recurring demand made by American workers has been to obtain paid absence days, whether to cover personal sick days or days when an employee has needed to tend to an ill family member, the birth of a baby or adoption of a child. Missing work for medical or family reasons has usually resulted in an economic loss.

Since 2004 in several states, paid work leave has been won for various situations, but there is no consistent, national paid leave policy.

The federal program called FMLA (Family and Medical Leave Act) allows unpaid absences to take care of a family member or of themselves; paid sick leave or paid sick days for short term absences, and school/parental leave which allow paid absences to attend their children’s academic activities.

Paid Family and Medical Leave refer to long term work leaves for the care of a sick family member, for the care of a new born or adopted child, or for illness and quality medical treatment needs.

Currently, only six states have laws that address these rights: New York, Rhode Island, New Jersey, Washington DC, California and Washington.

It is important to mention that California was the first state to enact a “Paid Family Leave” act in 2004, granting 70% of salary to low income workers (and 60% salary for middle to high income workers) for a maximum of 6 weeks for the care of a sick family member or a new born child.

As strange as it may seem, the United States is the only developed country that does not have a national law on Paid Family Leave.

Latinos are the most vulnerable demographical group and the least likely to obtain paid leave for special situations. Currently less than 40% of Latinos that live in the United States have the option of being absent to work due to illness with paid leave.

Only 25% of Latinos obtain paid family leave for paternity or maternity. Therefore, the vast majority of Latinos are likely to support a law that would require employers to offer paid sick leave.

Latina women suffer more difficulties when they become mothers, and they are less likely to receive economic compensation or paid work leave.

Sadly, 1 out of 4 employed mothers who request pregnancy leave go back to work after two weeks because they do not have paid work leave. Being a woman and having a child represents a 7% decrease in income, or a marked difficultly when applying for jobs.

Having Paid Work Leave is necessary for the healthy development our children, even decreasing maternal and child mortality rates, health racial disparities, premature births and family instability.

Additionally, paid leave is an incentive for the national economy and the growth of companies because an employee who receives leaves for family situations stays in a company longer, and, at the same time, maintains their family’s income.

If we want to adopt these laws at a national level, we need collective action at a local level to demand that our congressmen and congresswomen strengthen paid leave laws that benefit us all, especially our Latino/a community.

Our efforts must be directed at the midterm elections since our vote is the only true way to achieve a change in labor laws.

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Licencias Familiares y Médicas Pagadas, una necesidad urgente de los trabajadores

¿Usted o algún familiar se han enfermado en alguna ocasión afectando esto el que pueda asistir normalmente a trabajar? Sin duda además de la preocupación por recuperar su salud o la de su familiar, usted tuvo que luchar para que pudieran pagarle los días que faltó a su trabajo. Esto es solo una parte del gran problema que enfrentan los trabajadores hoy en día, ya que muchos pierden cantidades considerables de su dinero al no ser pagados cuando no asisten el trabajo; no tienen apoyo.

Una exigencia que tienen los trabajadores estadounidenses ha sido obtener días de ausencia laboral pagados, ya sea por situaciones de enfermedad –propia o de un familiar–, nacimiento de un bebé o adopción de un niño, sin que esto represente una pérdida económica por no asistir el trabajo. Es parte de la lucha por derechos laborales.

Desde el 2004 en varios estados del país se ha logrado obtener licencias laborales pagadas para distintas situaciones cuando uno falta al trabajo, pero aún es una deuda histórica que todos los trabajadores del país, sin importar el estado, puedan tener este tipo de certeza y seguridad laboral.

El programa federal FMLA (Family and Medical Leave Act) permite ausencias no pagadas para el cuidado de un familiar o de sí mismo; licencia pagada por enfermedad (paid sick leave o paid sick days, para ausencias de corto plazo); y licencia escolar/parental (school/parental leave) que permite ausencias pagadas para asistir a actividades escolares de sus hijos.

La Licencia Familiar y Médica Pagada se refiere al derecho laboral de faltar al trabajo por largo plazo para el cuidado de un familiar enfermo, para el cuidado de un hijo recién nacido o adoptado, o por enfermedad y necesidad de un tratamiento médico de calidad.

Actualmente, sólo seis estados cuentan con leyes que favorecen este tipo de derechos: Nueva York, Rhode Island, New Jersey, Washington DC, California y Washington.

California fue el primer estado en promulgar una ley “Paid Family Leave” en el año 2004, otorgando el 70% del salario del trabajador de bajos ingresos (y 60% del salario del trabajador de ingresos medios o altos) durante máximo 6 semanas para el cuidado de un familiar enfermo o un hijo recién nacido.

Estados Unidos es el único país de los catalogados como “desarrollados” que no cuenta con una ley nacional sobre Licencias Familiares Pagadas.

La comunidad latina es el grupo demográfico más vulnerable y menos probable de obtener permisos con goce de sueldo (que les paguen el sueldo) por situaciones extraordinarias. Actualmente, menos del 40% de los latinos que viven en Estados Unidos cuentan con la posibilidad de ausentarse laboralmente por enfermedad con goce de sueldo.

Otro dato relevante, es que sólo el 25% de latinos obtienen licencias familiares pagadas por paternidad o maternidad. Es así que la gran mayoría de latinos están dispuestos a apoyar una ley que asegure un mínimo de días con goce de sueldo por enfermedad.

Las mujeres latinas sufren más aprietos al convertirse en madres y no recibir remuneración económica y permisos laborales pagados. Si no están en el trabajo, no reciben un sueldo.

Tristemente, 1 de cada 4 madres empleadas que solicitan permiso por embarazo regresa a laborar dentro de dos semanas, debido a no contar con permisos laborales pagados. Ser mujer y tener un hijo representa una pérdida de 7% en sus ingresos generales y dificultades buscando trabajo.

En conclusión, contar con Licencias Laborales Pagadas es un requisito para el buen desarrollo de nuestros hijos, disminuyendo incluso las tasas de mortalidad materna e infantil, las disparidades raciales de salud, los partos prematuros, y la inestabilidad familiar.

Tener estos permisos es un incentivo en la economía nacional y el desarrollo de las empresas, ya que un empleado que recibe permisos para situaciones familiares permanece más tiempo en la empresa al mismo tiempo de mantener los ingresos de su familia.

Si queremos lograr la aplicación de estas leyes a nivel federal, necesitamos tomar acción a nivel local para exigir a nuestros congresistas que fortalezcan estas leyes que benefician a todas las comunidades del país, y sobre todo a nuestra comunidad latina.

La lucha por hacer valer estas demandas tiene que continuar en las próximas elecciones intermedias; sólo con nuestro voto podemos lograr un cambio verdadero que sea tangible en nuestra seguridad laboral.