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The EPA’s Dirty Budget / El Presupuesto Sucio de la EPA

04.03.2018

 

Sigue la traducción al español

Stopping the #DirtyBudget for the EPA

Last week, thousands of families made themselves heard and managed to make clear that health and the environment are priority issues for our community, and that we are not willing to allow the profits of large corporations increase as our quality of life to decreases.

Congress acted responsibly and stopped the Federal Administration’s attempt to cut the annual budget of the Environmental Protection Agency (EPA). A weakened EPA would have meant the dismantling of the safeguards that protect our children from contamination, and it would’ve caused damage to the public lands that we will leave to future generations.

Trump’s administration and the current administrator of the EPA, Scott Pruitt, made clear their mission to attack the public health safeguards when they proposed to cut the EPA by almost a third. This attack was conceived as Trump and Pruitt’s #DirtyBudget. We must reiterate that both Trump and Pruitt have a disastrous public health record; their close relationship with the coal industry has led them to make irresponsible decisions on environmental regulations, making them increasingly lax, risking the health of millions in vulnerable communities in places with high levels of pollution. The problem is that Trump is committed to promoting the development of the fossil fuel industry, which, in addition to being finite, is one of the most polluting and destructive because of the practices it requires to obtain its inputs. What communities need to have healthy communities is the Clean Energy Plan, a plan that seeks to accelerate the transition of pollution heavy energy sources to clean energy.

The 2018 budget approved for the EPA consists of 1.3 billion dollars and grants resources to the federal government that allow it to operate until September 30. However, it is clear that with the intermediate elections so close, the approval of the budget was made to avoid a possible third stoppage of the federal government in the year.

Thanks to our collective power, Congress – fearing the public reaction of cutting popular programs of clean air, clean water and chemical safety – flatly rejected Trump’s irresponsible budget proposal. Funds for energy efficiency and renewable energy programs, which faced a 70% cut, actually increased.

The money for the Land and Water Conservation Fund, a vehicle to protect threatened open spaces, rose to $ 425 million, far more than the $ 64 million in the President’s budget.

On the other hand, the Community Development Block Grant received an increase of 10 percent, remaining at $ 3.3 billion dollars; President Trump had asked for the elimination of this program.

On another important point, even though Trump’s dirty budget proposed eliminating subsidies for lead programs in the states, Congress granted them almost $19 million dollars.

The budget recently approved by Congress is a great victory for the efforts that the environmental community has made in defense of the environment and the safeguards that protect the natural resources that sustain the survival of all living beings. We must be aware that the struggle does not end, it just begins. Congress will soon turn its attention to designing a budget for Fiscal Year 2019, a process that begins on October 1, 2018. The Trump Administration has already launched its budget project for Fiscal Year 2019 at the beginning of February. He, once again, makes a call to cut EPA funding to a low 24% financing. Republicans in Congress will continue to push for cuts in the environmental budget for the benefit of the big polluters and corporations that continue to bet on fossil fuels. If the Republicans are successful, it will mean that our air, our water and land will be contaminated with lead, mercury and other toxic elements. Our main weapon to avoid the above is the vote. Let’s raise awareness and make a difference in the next intermediate elections. If we want to avoid systematic damage to the environment and the health of our Latino community, we must go out to vote to recover the Congress. It is in our hands to leave a better planet to our children!

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Sobre el freno al #PresupuestoSucio para la EPA

La semana pasada miles de familias se hicieron escuchar y lograron dejar claro que la salud y el ambiente son temas prioritarios para nuestra comunidad, que no estamos dispuestos a que nuestra calidad de vida disminuya para que las ganancias de los grandes corporativos aumenten.

El Congreso actuó responsablemente y frenó el intento de la Administración Federal de recortar el presupuesto anual de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés). Una EPA debilitada habría significado el desmantelamiento de las salvaguardas que protegen a nuestros niños de la contaminación, así como un perjuicio a las tierras públicas que les dejaremos a las generaciones futuras.

La Administración del presidente Trump y el administrador actual de la EPA, Scott Pruitt, hicieron clara su misión de atacar las salvaguardas de salud pública cuando propusieron recortar el presupuesto de la EPA por casi un tercio. Este ataque fue concebido como el #PresupuestoSucio de Trump y Pruitt.

Debemos reiterar que tanto Trump como Pruitt han sido un desastre en materia de salud pública, su relación estrecha con la industria del carbón los ha llevado a tomar decisiones irresponsables sobre las regulaciones ambientales, haciéndolas cada vez más laxas, poniendo en riesgo la salud de millones de comunidades vulnerables que viven en sitios con altos niveles de contaminación.

El problema radica en que Trump está empeñado en impulsar el desarrollo de la industria de combustibles fósiles, que además de ser finita, es una de las más contaminantes y destructivas por las prácticas que esta requiere para poder obtener sus insumos. En cambio, lo que se necesita es abocarse al Plan de Energía Limpia, el cual busca acelerar la transición hacia la energía limpia, que ya está sucediendo.

Respecto al Presupuesto aprobado a la EPA para 2018, este consta de 1.3 billones de dólares para 2018, y otorga recursos al Gobierno federal que le permiten operar hasta el 30 de septiembre; sin embargo, está claro que con las elecciones intermedias tan próximas,  la aprobación del presupuesto se realizó para evitar una posible tercer paralización del Gobierno federal en el año.

Gracias al poder colectivo, el Congreso -temiendo a la reacción pública de recortar programas populares de aire limpio, agua limpia y seguridad de químicos- rechazó rotundamente la irresponsable propuesta presupuestal de Trump. Al contrario, los fondos para programas de eficiencia energética y energía renovable, que enfrentaban un recorte del 70%, aumentaron.

El dinero para el Fondo de Conservación de Tierras y Aguas, un vehículo para proteger los espacios abiertos amenazados, se elevó a $425 millones, mucho más que los $64 millones en el presupuesto del Presidente.

Por otro lado, la Subvención para el Desarrollo de la Comunidad (Community Development Block) recibió un aumento del 10 por ciento, quedando en $3.3 mil millones de dólares; el presidente Trump había pedido la eliminación de este programa.

En otro punto importante, a pesar de que el presupuesto de Trump proponía eliminar los subsidios para los programas de plomo en los estados, el Congreso otorgó casi $19 millones de dólares para esto.

El presupuesto recién aprobado por el Congreso es una gran victoria a los esfuerzos que la comunidad ambiental ha realizado en defensa del entorno y las salvaguardas que protegen los recursos naturales que sostienen la superviviencia de todo ser vivo. Debemos ser conscientes que la lucha no acaba, apenas comienza. El Congreso pronto volverá su atención a diseñar un presupuesto para el Año Fiscal 2019, proceso que comienza el 1 de octubre de 2018. La Administración Trump, ya lanzó su proyecto de presupuesto para el Año Fiscal 2019 a principios de febrero,  el cual hace un llamado nuevamente para realizar recortes a la EPA para que ésta, apenas llegue a un 24% de financiamiento.

Por otra parte, los Republicanos en el Congreso seguirán presionando para hacer recortes en el presupuesto del rubro ambiental para el beneficio de los grandes contaminadores y corporativos que siguen apostando a los combustibles fósiles. Si los Republicanos tienen éxito, significará que nuestro aire, nuestra agua y tierras serán contaminados con plomo, mercurio y otros elementos tóxicos.

Nuestra principal arma para evitar lo anterior es el voto. Concienticemos y hagamos la diferencia en las próximas elecciones intermedias. Si queremos evitar los daños y perjuicios sistemáticos al ambiente y a las salud de nuestra comunidad latina, debemos salir a votar para recuperar el Congreso. ¡Está en nuestras manos dejarle un mejor planeta a nuestros hijos!