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Trump Administration’s Attack on “Sanctuary Cities”

05.02.2018

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Trump Administration’s Attack on “Sanctuary Cities”

The systematic attacks against the migrant community by the Central Administration have re-manifested in the public agenda in recent weeks. The newest clash is between the different levels of government, in regards to the flexibility that some cities have with migrants and immigration enforcement. Areas in which law enforcement and immigration maintain separate functions are generally referred to as “Sanctuary Cities”.

The term “Sanctuary Cities” is used today to name cities in the United States that implement policies to limit their collaboration with federal immigration authorities. As it is not a legal term, implementation can vary, but the policies  can be established in the legislation or they can simply be local police practices. The essential and widespread practice implies that when a resident of one of these cities comes into contact with the police, immigration status does not influence the interaction.

There are 6 states which have sanctuary cities: California, Colorado, Illinois, New Mexico, Oregon and Vermont. Of these 6 states, there are 67 sanctuary cities, with the cities of Miami, Los Angeles, Seattle, San Diego, Austin, Boston, Houston, Chicago, San Francisco and Denver being the most representative. Finally, there are 132 counties that make up the 67 sanctuary cities.

The Trump Administration has been against Sanctuary Cities since the beginning of their campaign, falsely depicting them as a hotbed for immigrants and violent criminals. In their eagerness to force Sanctuary Cities to change their stance, Trump enacted an executive order in January of 2017 conditioning the distribution of resources to these cities. He was unsuccessful in his order due to lawsuits filed by Sanctuary cities and states – culminating in a Chicago judge blocking this order.

On March 20, Trump announced that the Department of Justice sued the State of California for three laws which, according to the DOJ, impede the application of federal immigration laws and prevent the sharing of information between federal and state authorities. In this way, they tried to disguise the attack on the migrant community as a public safety matter and as a way to keep criminals out of the region.

On Thursday, April 19, President Donald Trump thanked San Diego County for the decision to join the Department of Justice’s lawsuit against the immigration policies of the state of California. The claim is against the California Values Act, or SB54, a measure that limits the amount of local law enforcement that can help federal immigration authorities, which went into effect on January 1.

The issue in dispute at the local level within the state of California has become whether or not to let United States Immigration and Customs Enforcement (ICE) in.

 The basic argument for these claims against the SB54 law is that it is the federal government, and not the state, has the ultimate authority on immigration issues. There are already 10 counties that have joined the lawsuit against SB54; Huntington Beach, Mission Viejo, Aliso Viejo, Fountain Valley, Newport Beach, Orange, San Juan Capistrano, Westminster, Yorba Linda (in Orange County) and Escondido (in San Diego).

The current manifestations of groups that reject the migrant community and promote the withdrawal of the SB54 law serve as yet  another example of how Trump’s xenophobic discourse has found support in a sector of the population.  It is clear that the solution for this administration is the segmentation of the population and the promotion of hatred towards the migrant community. The worrying thing is that immigration reform is nowhere to be found as a viable solution for our communities, which leaves the door open for further attacks in the near future.

If a political and social structure is being formed against the migrant community-  a constituent part of our Latino community – we need to establish a collective organization process that stops the attacks. Our weapon is our vote which is why we have to go out together to elect the right representatives into Congress in the next midterm elections.

It is necessary to touch on this sensitive issue for our Latino community because it directly affects us, while, at the same time, becoming a key factor for collective reflection on our vote in the upcoming midterm elections to elect the new Representatives and Senators.

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El Ataque de la Administración Trump a las “Ciudades Santuario”

Los ataques sistemáticos contra la comunidad migrante por parte de la Administración Central se han vuelto a manifestar en la agenda pública estas últimas semanas. La cuestión radica en los recientes choques entre los diferentes niveles de gobierno, acerca del posicionamiento de cada uno sobre la flexibilidad con la que cuentan algunas ciudades del país con los migrantes, las cuales se han conceptualizado como “Ciudades Santuario”.

El término de “Ciudades Santuario” se utiliza hoy día para nombrar a las ciudades en Estados Unidos que ponen en práctica políticas para limitar su colaboración con las autoridades federales de inmigración. Al no ser un término legal, la forma de implementarlo puede variar, pero las políticas pueden establecerse en la legislación o pueden simplemente ser prácticas de la policía local. La práctica esencial y generalizada implica que cuando un residente de alguna de estas ciudades entra en contacto con la policía, no se le pregunta por su estatus migratorio.

Hay 6 estados que cuentan con ciudades santuario: California, Colorado, Illinois, Nuevo México, Óregon y Vermont. De estos 6 estados se cuentan 67 ciudades santuario, teniendo como máximo referente las ciudades de Miami, Los Ángeles, Seattle, San Diego, Austin, Boston, Houston, Chicago, San Francisco y Denver. Por último, son 132 los condados que componen a las 67 ciudades santuario.

La Administración Trump ha estado en contra de las Ciudades Santuario desde el inicio de su campaña al considerarlas un semillero de inmigrantes y de criminales violentos. En su afán de retirar las normativas a las Ciudades Santuario, Trump promulgó una orden ejecutiva en enero de 2017 condicionando la distribución de recursos a estas ciudades. No tuvo éxito en su orden debido a demandas presentadas por parte participantes de ciudades santuarios y un juez de Chicago que bloqueó esta orden.

El 20 de marzo Trump anunció que el Departamento de Justicia demandó al estado de California por tres leyes que de acuerdo a su visión, obstaculizan la aplicación de la ley federal de inmigración e impiden la consulta de información entre las  autoridades federales y estatales. De esta forma, se intenta disfrazar el embate a la comunidad migrante como un tema seguridad pública y mantener a los criminales fuera de la región.

El pasado jueves 19 de abril, el presidente Donald Trump agradeció al condado de San Diego por la decisión de unirse a la demanda del Departamento de Justicia contra las políticas de inmigración del estado de California. El reclamo es contra la Ley de Valores de California, o SB54, una iniciativa de ley que establece límites a la cantidad de policía local que puede ayudar a las autoridades federales de inmigración, la cual entró en vigor el 1 de enero.

La cuestión en disputa al nivel local dentro del estado de California se ha vuelto en dejar entrar o no al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés).

El argumento base para estos reclamos contra la ley SB54 radica en que es el gobierno federal y no el estado el que puede tomar decisiones en temas migratorios. Son ya 10 las localidades que se han unido a la demanda en contra de la SB54;  Huntington Beach, Mission Viejo, Aliso Viejo, Fountain Valley, Newport Beach, Orange, San Juan Capistrano, Westminster, Yorba Linda (en el condado de Orange) y Escondido (en San Diego).

Las actuales manifestaciones de los grupos que rechazan a la comunidad migrante y promueven el retiro de la ley SB54, son una muestra más de cómo el discurso xenófobo de Trump ha encontrado soporte en un sector de la población.  Queda claro que la solución para esta administración es la segmentación de la población y promover el odio hacia la comunidad migrante. Lo preocupante es que la formulación de una reforma migratoria no se ve por ningún lado, lo cual deja la puerta abierta a más ataques en un futuro próximo.

Si se está formando una estructura política y social que está en contra de la comunidad migrante, una parte constitutiva de nuestra comunidad latina, es necesario establecer un proceso de organización colectiva que frene los ataques y ponga un alto. El arma que tenemos es nuestro voto y es por eso que tenemos que salir juntos voter por un Congreso que se compromete a defender nuestros valores en las próximas elecciones intermedias.

Es necesario tocar este tema tan sensible para nuestra comunidad latina pues nos afecta directamente, a la vez que se vuelve un factor clave para la reflexión colectiva sobre nuestro voto en las próximas elecciones intermedias para elegir a los nuevos Representantes y Senadores.