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Historia

La historia del Fondo Educativo de Mi Familia Vota (MFV ED) comienza en California, donde generaciones de latinos han trabajado y luchado para que sus voces sean escuchadas; que se les reconozcan sus contribuciones; y sus problemáticas sean incorporadas como una parte integral de la agenda de Estados Unidos.

La historia del Fondo Educativo de Mi Familia Vota ( MFV ED) comienza en California, donde generaciones de latinos han trabajado y luchado para hacer que sus voces sean escuchadas; que se les reconozcan sus contribuciones; y que sus problemáticas sean incorporadas como una parte integral de la agenda de Estados Unidos.

En 1994, los latinos sufrieron un importante revés cuando el gobernador Pete Wilson, quien estaba en la contienda para su reelección como gobernador, hizo de su lucha contra los inmigrantes indocumentados la piedra angular de su campaña. Su vehículo fue la Proposición 187, que buscaba negar el acceso al cuidado de salud, la educación pública y otros servicios para los inmigrantes indocumentados. Lo que siguió fue una campaña de división y amargura que demonizó a todos los inmigrantes, poniendo a californianos contra  californianos.

A pesar de que la Propuesta 187 fue aprobada, movilizó a una coalición unificada de estudiantes, activistas comunitarios, miembros de los sindicatos y personas de fe que vieron la Proposición 187 como un estratagema discriminatoria y xenofóbica que señalaba injustamente a los inmigrantes y latinos sólo para obtener beneficios políticos. La aprobación de la iniciativa no detuvo la movilización.

En 1998, reconociendo la oportunidad que esto presentaba para poder construir un  electorado ampliado y dedicado, la Unión Internacional de Empleados de Servicio, (SEIU), fundó la Organización de Los Trabajadores de los Angeles, (OLAW), una organización cívica no partidista. La misión de OLAW era ampliar la voz de la comunidad latina a través de la educación cívica, la ciudadanía y el registro de votantes y las campañas de movilización. La estrategia de OLAW fue construir alianzas con los principales segmentos de la comunidad, incluyendo negocios, organizaciones laborales, organizaciones comunitarias, la iglesia y los medios étnicos, con el objetivo de crear una cultura de participación ciudadana y el activismo- fue ampliamente aceptada y apoyada.

La primer campaña se llamó “Mi familia Vota 100%”, un tema destinado a fomentar  el valor que tiene  la familia en nuestra comunidad  y  cimentar la convicción de que, para tener éxito, todo el mundo tiene que participar; que la votación es social, no un acto individual y aislado. El programa OLAW también fue diseñado para ser una actividad de todo el año, no sólo durante los ciclos electorales. Durante los años de “no campaña electoral”, OLAW llevaría a cabo campañas con asuntos de defensa y de ciudadanía con el fin de crear una relación permanente con la comunidad y prepararse para la movilización electoral.

Para medir el progreso y el impacto de la campaña, OLAW hizo sondeos y un análisis  electoral extenso con el fin de determinar la conciencia de los votantes acerca de la participación cívica y la participación durante la elección. Los resultados fueron muy favorables y alentaron una mayor inversión y expansión. En 2004, las actividades de participación cívica, bajo el nombre de “Mi Familia Vota” se ampliaron hacia Illinois, Florida y Maine. La respuesta fue muy positiva.

En abril de 2006, 3 millones de personas –inmigrantes y oriundos,  hombres y mujeres; obreros y profesionales; jóvenes y viejos; todos los grupos étnicos- todos marcharon para protestar contra el proyecto de ley Sensenbrenner en más de 40 estados y en 140 comunidades. Esta fue la más grande movilización durante un período de tres días en la historia de este país. El proyecto de ley Sensenbrenner murió sin llegar nunca a una votación en la Cámara.

Este proyecto de ley sirvió como una llamada de atención para la comunidad sobre la importancia de la participación cívica y darse cuenta del potencial de su poder. Después de las marchas, el Fondo Educativo de Mi Familia Vota, que se había convertido en el sucesor de OLAW, comenzó a trabajar con la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO); el Consejo Nacional de La Raza (NCLR); Univision; Entravision e ImpreMedia, los medios de comunicación líder de habla hispana en los Estados Unidos, para desarrollar una campaña para informar y motivar a la comunidad latina a participar en la vida cívica de este país.

La campaña fue nombrada Ya Es Hora, y su objetivo nacional era motivar a 1 millón de residentes permanentes legales latinos a solicitar la ciudadanía. Con la participación de más de 400 organizaciones laborales, cívicas y comunitarias, 1.4 millones de personas solicitaron la ciudadanía, superando la meta de 400,000 aplicaciones. En 2008, MFV ED y sus aliados dirigieron su atención a las próximas elecciones presidenciales.

MFV ED centró sus esfuerzos de Sal y Vota (GOTV) en Arizona, Texas, Colorado y Nevada, mientras continuaba su relación con las organizaciones de la comunidad y los medios de comunicación. El resultado fue una participación de 9.7 millones de latinos, un aumento de 2.2 millones sobre las elecciones de 2004. En 2009, la campaña YA ES HORA-HÁGASE CONTAR  se centró en fomentar la participación en el Censo 2010. MFV ED volvió a jugar un papel importante, junto con sus aliados, en el suministro de información y fomento de una plena participación.

Después del censo, la campaña, ahora llamada YA ES HORA-VE Y VOTA  alentó a la comunidad a salir y votar en las elecciones. Como resultado, el voto latino es ampliamente reconocido por ser el voto decisivo en el resultado de las  elecciones de 2010 del Congreso y el Senado en California, Colorado y Nevada.

En 2012, MFV ED  ha ampliado sus operaciones, además de Colorado, Nevada, Arizona y Texas, a Florida y una vez más en California.

La Mesa Directiva de MFV ED es un grupo de trabajo diverso y comprometido, de la comunidad, líderes empresariales y cívicos de todo Estados Unidos. Ellos están unidos en la creencia de que la democracia funciona mejor cuando todos participamos; cuando tenemos la misma oportunidad de ser escuchados y de contribuir a la sociedad como socios plenos.